En la mayor parte de la década de los 60 cuando un solista o grupo había realizado varios discos pequeños con un buen número de ventas, su discográfica recogía esas grabaciones y las editaba en formato grande; es decir, en LP.
De este modo, estos discos de 33rpm eran fundamentalmente colecciones de canciones anteriormente editadas, completadas con algún descarte de singles y EP anteriores. Esta norma no escrita la aplicaban casi todas las discográficas que no se la jugaban con discos caros que eran poco comprados por los raquíticos bolsillos de los jóvenes de aquellos tiempos.
Enésimo regreso a la actividad de Los Sirex, que, en propiedad, nunca se habían marchado del todo.
Esta vez, con solo tres miembros originales completados con músicos profesionales que por edad podrían ser sus hijos, se van a meter en el estudio para volver a grabar algunos de sus viejos éxitos, casi todos en formato medley, pasando de una canción a otra sin solución de continuidad.
Una loable forma de matar el gusanillo musical de estos purasangres del rock.
En junio de 1959 tres chicos que vivían en los aledaños de la Gran Vía de Barcelona forman un conjunto para imitar los éxitos rocanroleros que venían de los Estados Unidos. Son Guillermo Rodríguez Holgado (bajo), Manolo Madruga (guitarra solista) y José Fontseré (guitarra rítmica). Deciden desde el principio denominarse Los Sirex, nombre propuesto por Guillermo, que trabajaba en la fábrica de gafas de su padre y le gustó esta palabra que nombra un hilo de ajuste de los cristales a la montura.
Por el grupo pasa algún batería hasta que se queda como fijo Luis Gomis de Pruneda. En esa época el cantante es Santi Carulla, con el que se presentan al concurso de noveles “El Show de las 2” (Joaquín Soler Serrano) de Radio Barcelona.
Quedan segundos tras un grupo instrumental llamado Los Mustang y Santi se va con ellos. Algún tiempo después Sirex y Mustang serían los dos grupos más emblemáticos de la Ciudad Condal y sus respectivos fans rivales a muerte. Buscan un nuevo cantante y se fijan en Antonio Miquel Cerveró (Leslie), que pronto se convertiría en el líder y portavoz del grupo.
Por primera vez en vinilo una selección de sus mejores temas 60s, incluyendo el monumental ' Yo grito' , ' El tren de la costa' , ' Acto de fuerza' , ' Faldas cortas, piernas larges' , etc. ¡¡Indispensable para cualquier aficionado al garage- beat español 60s!! Limitado a 500 copias, bonita portada y sonido remasterizado. Tracklist: A side: El tren de la costa / ¿Qué haces aquí? / Cantemos / El Tranvia / Cuanto más lejos / Reprise / La Ratita / Olvídame B side: Yo Grito / Yo soy Napoleón / Faldas Cortas, Piernas Largas / El pequeño Sebastián / Acto de Fuerza / ¡Fuego! / Tu nombre en las paredes / Yo soy tremendo
En junio de 1959 tres chicos que vivían en los aledaños de la Gran Vía de Barcelona forman un conjunto para imitar los éxitos rocanroleros que venían de los Estados Unidos. Son Guillermo Rodríguez Holgado (bajo), Manolo Madruga (guitarra solista) y José Fontseré (guitarra rítmica). Deciden desde el principio denominarse Los Sirex, nombre propuesto por Guillermo, que trabajaba en la fábrica de gafas de su padre y le gustó esta palabra que nombra un hilo de ajuste de los cristales a la montura.
Por el grupo pasa algún batería hasta que se queda como fijo Luis Gomis de Pruneda. En esa época el cantante es Santi Carulla, con el que se presentan al concurso de noveles “El Show de las 2” (Joaquín Soler Serrano) de Radio Barcelona. Quedan segundos tras un grupo instrumental llamado Los Mustang y Santi se va con ellos. Algún tiempo después Sirex y Mustang serían los dos grupos más emblemáticos de la Ciudad Condal y sus respectivos fans rivales a muerte. Buscan un nuevo cantante y se fijan en Antonio Miquel Cerveró (Leslie), que pronto se convertiría en el líder y portavoz del grupo.
En 1961 se presentan en El Pinar, una cita obligada para los conjuntos barceloneses de la época. El Pinar era una especie de explanada semicubierta en la que una autoescuela hacía sus prácticas, pero que los domingos ofrecía actuaciones de grupos musicales a las que asistían en ocasiones más de mil personas. Allí se consagran como ídolos jóvenes y son contratados en varios barrios para amenizar sus fiestas.
En esa época Los Sirex visten de cuero, se tiran por el suelo, ponen poses de rockers made in USA, aunque eso vaya en perjuicio del sonido y los guitarristas den una nota por otra, detalle de escasa importancia en este asunto del rock bronca. Sus letras tienen algún problema de censura, su fama les precede y varias casas discográficas rechazan al grupo.